miércoles, 22 de febrero de 2017

Para Siempre Amor

Faltan seis días para el día de San Valentín, y pienso en el amor de Mí vida, me preguntó ¿que le regalo al amor de mí vida ?, pues todos buscan comprar algo que muestre de forma física cuanto amor uno le tiene a su pareja. Hoy he llegado a Mí trabajo muy temprano y me encuentro sentado contemplando el amanecer. A lo lejos han llegado dos (2) enamorados desde lejos platicando y no se de qué hablan pero por sus expresiones se puede percibir que es la llama del amor que brilla como antorcha encendida de arcoíris en madrugada colorida de rocío fresco en pintura de óleo, salpicado de corazones pintados sobre un riachuelo de sueños por cumplir.

- Buenos días Amros, ¿como se encuentra en este día?- me dijo Izotresler, un compañero de trabajo que acaba de llegar también.

- Muy bien, estoy esperando a que llegue la hora para que pueda conseguir el sustento suficiente para poder pintar mis corazones de alegría en un cuadro de vida propio - Le contesté muy emocionado mientras miraba hacia lo lejos aquella enamorada pareja que se encontraba bajo el árbol de Ceiba adulto, a muy temprana hora de la mañana.

- ¡Ho!, no sabía que también pintaba cuadros - dijo muy curioso Izotresler pues en mi trabajo soy artesano de estampas de Cuentos.

Pero en realidad a lo que me refería era al que el tiempo había pasado y aquellos enamorados me trasladaban a cuando yo comencé a enamorarme de Mí amada Esposa Ireliz.

- Aquellos dos (2) enamorados al otro lado, bajo el árbol, no les atemoriza el que todos los vean juntos besándose - Le comenté mirando aquel inmenso árbol.

- ¿ Y que tiene que ver eso con los cuadros que menciono ? - Replicó Izotresler.

- Hacen ya (5) años que conocí el amor de Mí vida, ella tenía (22) veintidós años de edad y yo (25) veinticinco. Mientras yo caminaba a la panadería que queda al frente de Mí casa, me topé con una hermosa joven que corría bicicleta, ésta se detuvo pues la goma de su bicicleta se vació - Continué relatando la historia a Izotresler.

-¿Necesita ayuda?- le pregunté.

- No gracias. Contestó la hermosa joven.

Al momento, quedamos flechados de amor, pero ninguno de los dos (2) lo comprendía. Por lo que no le comenté nada de mí emoción de amor en contenida llamarada de vestigios  en pradera azul celeste. La emoción al verla me ponía las rodillas a temblar como si un bloque de hielo estuviera cruzando mis rodillas. En esos momentos ella se detuvo de caminar con la bicicleta y me dijo.

- Bueno, pensándolo bien, si necesito ayuda pero es solo si de casualidad tiene un inflador de neumáticos – Pues claro que tengo un inflador de neumáticos, vengo seguida voy a casa, allí buscaré a Cupido para preguntarle que como la ayudo a descubrir un nuevo mundo de ilusiones lleno de esperanzas en una nueva vida de amor eterno en Mí amada Isla de Puerto Rico.-

Encontré el inflador de neumáticos que tenía mí padre en el almacén de los tereques. Por lo que regresé donde estaba ella lo más rápido que pude.

  - Aquí estoy, mira encontré un inflador, vamos a intentar inflar la goma de la bicicleta. - Le dije mirándola a los ojos con una sonrisa de amor a primera vista.
  - ¿Como Te llamas? - me preguntó ella.
  - Amros, y a ti ¿como te llaman? - Le respondí con una tenue sonrisa.
  - ¿Que como me llaman?, será que ¿como me llamo? Dijo ella.
  - No sé, pues es lo que quisiera saber - respondió Amros como en un juego de palabra.
Ella se quedó mirándolo y me dijo de forma muy coqueta, - me llamo Ireliz -

Después de aquel primer encuentro tan especial pasó una semana y me quedé pensando en Ireliz Una voz desde Mí mente me hablaba que ella era muy especial y que debía buscarla para conocerle más. El problema era que no sabía dónde vivía y tampoco le pedí su número telefónico pues pensé que ella no tenía tanto interés en Mí, por lo que decidí continuar mi vida cotidiana. Un día en la tarde estaba lavando el auto de mi Padre Estimetrio. Cuando de pronto apareció Ireliz en su bicicleta y me dijo.
  - Hola Amros, ¿te acuerdas de Mí?, Ella me preguntó con mirada de escarcha en piragua de vainilla y canela.
  - Pues claro, una joven tan hermosa como tú es difícil olvidar. - Le conteste con el corazón en la boca, pues no sabía cuál sería su reacción a mi piropo de viajero turista.

Después de aquella conversación, estuvimos saliendo por tres (3) semanas. Recuerdo que íbamos siempre a la playa del Condado varias veces en la semana. Fue una experiencia inolvidable cuando, allí sentados juntos a una roca en la orilla del mar le pedí que fuera mi novia. Ella me miró a los ojos y con una lágrima de alegría me contestó. - Si, mí amor -  En ese momento nos besamos intensamente, fue un despertar a un océano de fructífera nueva vida donde no importaba quien nos viera pues el amor había llegado a nuestros corazones.

Al cabo de diez (10) minutos llegó nuestro jefe, por lo que termine de dialogar con Izotresler y nos fuimos a trabajar. Una vez terminada la jornada regresé a mi casa Le di un abrazo y un beso a mi amada Esposa Ireliz con mucha emoción pues había descubierto que regalarle el día de los enamorados.
Llegado el día de los corazones salí de trabajar y cuando llegué a mí casa le dije a Ireliz - Vamos de paseo a la playa del Condado -

Una vez allí caminando juntos por la orilla del mar le dije a Mí amada. - Aquí te traigo el mayor de mis regalos, ábrelo mí amor -

Cuando Ireliz abrió el regalo, allí avían unas hojas de papel escritas a mano. Inmediatamente Ireliz leyó aquellos escritos y una lágrima le saltó, pues este terminaba diciendo. - Te regalaré un cuento hermoso que dure por toda nuestra vida de Amor profundo.-

Y allí juntos a las olas del mar, nos abrazamos en un profundo suspiro de amor...